domingo, 19 de junio de 2016

17/06/2016. RECORDANDO EL PARTO DE MI PEQUEÑA.

Un día como hoy, hace un año, estaba impaciente por ver la carita de mi pequeña sin saber que esa misma noche se desencadenará todo.

Miércoles por la mañana, empezamos el día como otro cualquiera.  MÍ madre ya está en casa con nosotros y eso me facilita mucho las cosas. Con un niño pequeño de casi 15 meses y 18 kilos de más en mi cuerpo, toda ayuda es bienvenida, sobretodo si viene de tu madre que te conoce y sabe respetar tus manías y tu mal humor cuando estás cansada... porque de eso habrá mucho esa noche.
Como decía, todo transcurre como otro día cualquiera.  Mi madre da el desayuno al niño, juega un rato,lo viste y se va con él de paseo. Esos paseos a orillas de la playa con el solecito que ya empezaba a calentar y esa tranquilidad, relajaba tanto al niño que acababa dormido en el carro.
Mientras, yo en casa preparaba la comida, recogía un poco y me duchaba, nunca acababa antes de las 12:30, y en cuanto estaba lista marchaba a buscarles. Me encanta recordar a mi madre sentada en el banco del parque con el niño durmiendo en el carro. Esa imagen me acompaña siempre que paso por ese banco. A veces lo recuerdo con alegría, pero otras como hoy, con bastante añoranza y melancolía y con mucha pena de no tener a mi madre cerca y poder disfrutar juntas de tantas cosas que experimentan los niños.
Dimos otro paseo hasta la hora de comer. Todo seguía parado.
Por la tarde no recuerdo muy bien que hicimos, sé que casi a última hora, cojo el coche y nos vamos a un paseo muy grande que  bordea toda la ría  y que tiene parques para los niños. A partir de ahí, mi recuerdo es no parar de coger al niño en brazos para subirle al tobogán.  Me dolía la barriga, no dolor de parto, sino de malestar por cansancio. Cuando conseguimos sacar al niño del parque intentamos dar un paseo, pero al rato tuvimos que dar vuelta porque me encontraba muy cansada.
A partir de ahí todo me molestaba, no sé porqué pero estaba enfadada y de malhumor.  En la cena me empecé a encontrar mal y en ese momento intuí que me iba a poner de parto. Nadie me hizo caso! Lo cierto es que no tenía contracciones pero era un malestar muy extraño.
Mi marido se fue a la cama y nos quedamos mi madre y yo viendo El Príncipe,  que era lo que echaban por la tele. Yo no sabía comó ponerme en el sofá, no paraba de moverme y de estar malhumorada.  Al poco se fue mi madre y cuando acabó la serie me fui yo.
Cuando me tumbé en la cama noté una calma tensa difícil de explicar. Me quedé dormida. Al intentar darme una vuelta con ese barrigón, me desperté y de pronto noté un líquido caliente. Me levanté rápidamente porque pensé que podía haberme hecho pipí (a esas alturas de embarazo la incontinencia ya era parte de mi dia a dia😓)pero al llegar al baño aquello volvió a salir a chorros y me quedó claro que era la bolsa.
Me fijé en el líquido y vi que era claro así que me tranquilice.  Por una parte me alegré de que el parto se desencadenara de forma diferente al otro, pero por otra me asustaba el hecho de que no dilatase y me tuvieran que poner oxitocina.
Para no despertar a mi madre al abrir la ducha (eran la dos menos cuarto) me lavé por partes, avisé a mi marido y antes de salir de casa a mi madre. Se que cuando rompes aguas sÍ el líquido es claro no hay que tener prisa por ir al hospital, pero en mi caso al dar positivo en la prueba del estreptococo me tenían que poner 2 dosis de antibiótico en 4 horas y...sabiendo como son mis partos, dudaba que les diera tiempo a ponermelas.
Eran las 2:15 de la madrugada cuando llegamos al hospital. Tardaron mucho en atenderme y poco a poco las contrataciones empezaron a llegar. Cuando me miraron estaba tan sólo de 3 cm, pero yo avisé que había dado positivo en estreptococo y que me pusieran el antibiótico.
" uy mujer no te preocupes que esto va par largo"😒, para largo? pensaba yo, no lo tenía muy claro.
A los 45 minutos más o menos me llevaron a la sala de dilatación.
Me asusté cuando vi que no paraba de echar líquido (yo pensé que se rompía la bolsa y salía todo)pero no! eso va de a poquitos.
Todo transcurría con normalidad, las contrataciones empezaban a ser tremendamente dolorosas y al poco vinieron a ponerme la epidural.
En este punto quiero detenerme un poco para explicar lo bien que me la pusieron esta vez. Con el niño fue ponermela y dejar de tener dolor, no sentía cuando me venían las contrataciones y a la hora de empujar me complicó un poco el asunto. Esta vez las contrataciones me seguían doliendo aunque de forma soportable y  pude identificar perfectamente cuando tenía contracciones.
Al poco rato de ponerme la, ya en la sala de dilatación de nuevo, empecé a sentir muy fuertes las contrataciones y estuve tentada de avisar a la anestesista para que me subiera la dosis. Lo dejé pasar.
Lo que sí no pude dejar pasar, fueron las ganas de hacer pis cada vez que me venía una contracción y en cuanto vino la matrona a revisarme se lo comenté.  Me daba mucha vergüenza hacerme pipí en la cama, así que le pedí si podía quitarme las correas para ir al baño.
Me dijo que si, pero que primero iba a mirar como estaba de dilatada.
- Mira,- me dijo- no son ganas de hacer pis es la cabeza, está casi fuera!!!.
Fueron a preparar el paritorio y mientras me pusieron un chute de glucosa porque la niña no ayudaba mucho, se quedaba dormida. ¡En pleno parto! Y ahora no hay quien la duerma!
A las 5:50 de la madrugada nació mi niña.
Ya en la sala de parto, mi marido entró al mismo tiempo que yo, empuje un par de veces y la cabeza ya estaba casi fuera. He de aclarar que al notar las contrataciones sabía perfectamente donde y cuando tenía que empujar. Lo sentí todo. Como un gran desgarro y quemazón hasta que salió la cabeza, en un par de pujos más, la niña ya estaba fuera.
Esa sensación de notarla con tu piel, verla fuera, mirar sus deditos, cabeza, manos...y todo estar bien, es la sensación más placentera y gratificante que se puede tener.
A partir de ese momento... La sensación más bonita del mundo empezó a oscurecerse cuando me dijeron que se la tenían que llevar y dejar en observación 24horas.
Se me vino el mundo abajo. Todo lo que no había sabido hacer con mi niño, lo quería hacer bien con ella. Quería darle el pecho nada más nacer, tenerla piel con piel el máximo tiempo posible y nada de lo que había planeado lo iba poder poner en práctica.
Me explicaron que al desencadenarse tan rápido el parto, no había dado tiempo a ponerme la segunda dosis de antibiótico y que esa dosis se la tenían que poner a la niña directamente.  Al ser un antibiótico tenían que dejarla en observación por si pasaba cualquier cosa. Fue un momento muy duro el separarme de ella. Pensar que se iba a quedar ella sola en una sala sin su mamá, sin nadie que la tuviera en brazos...
Pedí por favor darle el pecho antes de que se la llevarán y la forma en que lo agarró a la primera, me hizo sentir que la niña me necesitaba más que a nada.
Me la quitaron enseguida.
Este dolor fue más fuerte que el del parto. Recuerdo taparme con la sábana y no parar de llorar. Por más que intentaban calmarme, no tenía co suelo ninguno. Yo sólo quería estar con ella.
No me dejaban bajar hasta neonatos hasta pasadas 4 horas, pero yo estaba bien. A la hora me ducha yo sola, porque nadie venía a mirar como estaba.
Mi recuperación fue perfecta, al no darme puntos estaba como si nada, algo cansada pero en perfecto estado.
En cuanto me dejaron bajé a ver a mi niña, a partir de ahí me separé de ella lo menos posible, pero he de decir que mi experiencia en neonatos no fue muy buena. Las enfermeras no me lo pusieron nada fácil para poder estar y poder alimentar a mi hija como yo quisiera. Este tema creo que merece un post especial para hablar de ello.

Por si eso fuera poco, me absorbió una sensación de abandono, de haber dejado solo a mi niño, con el que había pasado todos los días y noches de su vida y ahora su mamá no estaba con él. El primer día en el hospital después del parto fue muy duro, todo eran sensaciones de abandono y pérdidas.
Pero todo pasó ven cuanto al día siguiente me subieron a mi niña y ya no me separé de ella. Enseguida recuperé el ánimo y todo volvió a tornarse de color rosa.

Éste fue un parto con sus luces y sombras, pero desde luego, yo me quedo con lo bonito, con el momento en que la oí llorar por primera vez, con el momento en el que me la pusieron encima, cuando se agarró a mi pecho por primera vez, cuando la oí respirar nuestra primera noche juntas...

@nervea4

martes, 14 de junio de 2016

¿SALIR O NO SALIR? ESA ES LA CUESTIÓN

Desde que me quedé embarazada de mi primer hijo, no se me habia planteado la idea de salir de cena con mis amigas. Es más ni me lo planteé, ni me lo propusieron. Se ve que una embarazada no es la mejor compañía para salir de copas, jejeje. Una vez nació el niño, la absorción es tal que no te da tiempo ni a pensar que una madre puede salir sin su hijo a cenar y cuando nació la niña el trabajo se multiplicó, por lo que cuestionarse salir un rato sin ellos, parece tarea imposible sobre todo si hay una teta por el medio creciendo y creciendo a cada hora que pasa sin que la vacien.
Resumiendo, que vivía muy tranquila hasta que una amiga muuy simpática (jijiji) nos propuso a un grupo de mamás salir de cena sin maridos y sin niños. Hasta este momento como digo, vivía muy tranquila sin plantearme ese tipo de disyuntivas: SALIR O NO SALIR.

Para ser sincera estoy en modo : quiero quedarme en casa -cenar un pizza- ver una peli-y meterme en cama. Y así soy felizzzz! Tengo la impresión de que si no tienes la necesidad de salir por ahí de cena no eres una mujer completa, eres un bicho raro que se aisla del mundo y que no tiene más vida más allá de sus retoños.
Y llegados a este punto he de aclarar que sí soy una mujer independiente de mis hijos, que si tengo otras necesidades, que sí me arreglo, que sí me maquillo, que sí quedo con mis amigas. Simplemente prefiero ir a comer y pasar un rato tranquilas que ir a cenar y después de copas, es que no me apetece estar en ese ambiente, no me veo,sólo es eso.

La duda viene porque la amiga que lo ha propuesto, lo ha hecho con toda su ilusión, y resulta que el resto de mamás que integran el grupo están igual de encantadas, ellas si tienen la necesidad de salir.
En este momento es cuando me reconcome la duda: ¿quedarme en casa tranquila o salir con ellas que tienen tanta ilusión en hacer esto juntas?
Sé que es un día, que no pasa nada, pero claro desde las 15:30 que me voy a trabajar ya no les vería hasta el día siguiente y...no me apetece.
Total que todo este rollo viene a decir en pocas palabras...que no me apetece.
No quiero pasar una noche sin darles el beso de buena noches,de arroparles,de darle teta a la pequeña hasta que se relaja y cae rendida.  Como bien me dijo una amiga de este grupo,todavía no estoy preparada. Y tiene razón.
Al igual que respeto los ritmos de mis pequeños a la hora de la alimentación, la retirada del pañal,etc,también he de aprender a respetar los mios propios. He de aprender a no imponerme las cosas, a no obligarme, he de asumir mis límites sociales sin miedo a ser juzgada. Todo tiene su momento y el mío ahora está en disfrutar de mi familia y en sentirme plenamente feliz con mi ritmo de vida. No necesito "desconectar" a pesar de los gritos,rabietas y el malhumor que pueden llegar a ponerme estos dos pequeñajos. A pesar de todo estoy a gusto y he de aceptar que es aquí donde quiero estar y no en otro sito.

Lógicamente y cómo puede deducirse la balanza se inclinó hacia el " no salir" y he de confesar que sentí cierto alivio cuando llegó el día y a última hora comunique mi decisión final (aunque ellas ya sabían cual iba a ser). Tuve muchos momentos de lucha interior entre hacer lo que se esperaba de mi o hacer lo que realmente me apetecía.
 La conclusión a la que llego es: he de aprende a escucharme y a respetar mis ritmos sin miedo a ser juzgada.

Seguramente muchas personas pensarían : anda,vaya vueltas que le está dando esta tía a una simple cita con sus amigas! Y tendrían razón! Es un poco estúpido realmente, pero estas pequeñas disyuntivas, estos pequeños debates internos,me van forjando por dentro,me van enseñando a priorizar y a valorar opciones que quizá no tenía en mente pero que son igual de válidas.

@nervea4

sábado, 4 de junio de 2016

¡AHHH! MAMÁ ESTÁ MALITA!

En este nuevo post quiero hablar de cómo afrontar una enfermedad con niños en casa.
Es muy díficil para una madre darse el lujo de estar un día enferma,¿cómo es posible que las mamás se pongan enfermas? ¡eso es un sinsentido!, las madres no pueden dejar a sus hijos solos y meterse un día en cama! Vamos hombre, a quien se le ocurre?

Pues sí, que sí, que sí, que las mamás también cojemos virus, también tenemos fiebre, también estamos echas polvo con unas ganas terribles de coger la cama. ¿ Pero que puede hacer una madre en estos casos?
La única solución que le veo es pedir ayuda. Hay personas que no tienen problema alguno en pedir a familiares, amigos o vecinos que les echen una mano con los niños, para hacer unas comparas o para ir al gimnasio... Yo desafortunadamente no soy de esas, a mi me cuesta un triunfo pedir ayuda con los niños, primero porque son dos y segundo porque considero que son nuestra responsabilidad. Sé que es una tontería sobre todo teniendo unos abuelos que están deseando quedarse con ellos,pero lo cierto es que no puedo evitarlo.
Si tienes la suerte de poder dejarlos con alguien de confianza, ¡hazlo!. No lo pienses no tengas dudas, en el fondo sabes que es lo mejor para ellos. Déjate cuidar, al menos un día.  Deja que tu cuerpo descanse y se recupere, si no, lo único que conseguirás será alargar tus días de recuperación y algo que en un par de días se podría haber superado, tardará tres o cuatro más.  No eres peor madre por tener que cuidar un día de ti.
En mi caso, tuve que afrontar la primera gastroenteritis que he pasado en mi vida. Tengo que reconocer que me costó pedir ayuda, pero también he de reconocer que a mi marido le costó pedirla casi más que a mi. Prefirió dejar unas horas el trabajo para cuidar de los niños y que los abuelos no tuvieran que dejar sus cosas desde primera hora de la mañana.
Al final nos organizamos bien, por la mañana estuvo él y por la tarde los abuelos y yo pude dedicar todo el día a salir corriendo al baño cada cinco minutos sin preocuparme de dejar a los niños de cualquier manera.
Nadie se puede imaginar lo que agradecí poder estar en cama sin preocuparme por los niños. Lo cierto fue que a medida que avanzaba el día mis fuerzas iban mermando y sin ayuda no hubiera podido atender a los niños.
Un día, es sólo un día, cuídate! Es el pensamiento que me repetía para evitar la culpabilidad. Que visión más absurda de ver la vida! A veces no me soporto! Jijiji

Vale, muy bien, pero...y si no tienes a nadie para que te cuide los niño? Pues nada, date por muerta. Quien te manda ponerte mala?
NOO!  BROMA! Ni se te ocurra pensar así! Todo tiene solución, sólo que en este caso será más difícil.
Pongámonos en situación: madre atacada por los virus y uno, dos, tres...niños guerreando como si no hubiera un mañana a tu alrededor. Vale, calma. Olvídate de lo que harías un día normal.
Llévate los niños a tu cama o habitación, túmbate y atiendelos sin prisa, si tardas dos horas en cambiar un pañal seguro que no pasa nada. Intenta en la medida de lo posible quedarte en cama o sofá el máximo tiempo posible.
Si los niños tienen que tragarse todos los capítulos de la patrulla canina o Pepa pig,mientras tu descansas, seguro que no les pasa nada.
Haz la comida que menos te complique,  si un día comen un poco peor seguro que no les pasa nada.
Quedate en pijama y deja en pijama a los niños también, porque un día no salgan a la calle seguro que no les pasa nada.
Cuando llegue tu marido del trabajo, delega y vete a la cama. No des instrucciones, deja que lo haga todo a su manera. Por un día que las cosas no se hagan como tú crees que es mejor NO TE VA A PASAR NADA!
Esto es al menos lo que tenia pensado hacer en caso de no pedir ayuda. Gracias a Dios lo hice y aunque en un  día no me recuperé, si que pude recuperarme antes.
El día siguiente me lo tomé con mucha calma, me marea baja bastante y únicamente salimos a por el pan. Al ver que estaba todavía muy floja opté por la opción de cuidarme un poco más y quedarnos el resto del día en casa. Sufrí mucho porque para fastidio hacía un día de lujo y el no poder sacarles al parque me daba mucha pena, pero para mi sorpresa... No les pasó nada! Tuvieron una semana algo diferente, sin mucha calle y con una media mamá pero todo fue pasando y....NO NOS PASÓ NADA! 😃😃😃

miércoles, 25 de mayo de 2016

TE ECHO DE MENOS

Hoy no sé muy bien como empezar el post. La verdad es que llevo tiempo queriendo hablar de este tema pero es tal la aborágine de cosas que se nos viene encima cada semana, que al final no tengo tiempo para parar dos segundos a pensarlo. Y digo pensarlo, porque no lo pienso pero sí lo siento.

Cuando empiezas una relación estás tan rodeado de feromonas, dopamina, serotonina, endorfinas y toda clase de opiaceos naturales, que parece que estés flotando todo el día y que todo tu mundo gire en torno a esa persona que has elegido para que comparta tu vida. Parece imposible que haya algo que pueda entorpecer esa senda de amor, felicidad, risas y apijotamiento constante. No te imaginas que el  estrés del día a día, el trabajo y mucho menos los hijos, puedan acabar con ese estado de acoplamiento constante con la otra persona. Quizá sea cierto que las mujeres sentimos más apego hacía nuestras parejas que los hombres, que parece que vayan más por libre, pero lo cierto es que al final los problemas contínuos del día a día, acaban de golpe y porrazo con esa vida de ensueño de la que gozaban unos y otros, cada uno a su manera, en las primeras etapas de la relación.

Es cierto que con los años, el tipo de relación que mantienes con tu pareja va cambiando, y con el tiempo aprendes a conocerte, a ser más paciente y comprensivo... Madurar juntos hace que adquieras un punto de complicidad que es mucho más valorable que el pasarte todo el día pensando en esa persona embobada perdida (jijiji).

Pues bien, la llegada de los hijos, sobre todo cuando son deseados hace que esa complicidad crezca, estar juntos en esos momentos tan importantes hace que la pareja adquiera un grado de compromiso tan íntimo, que ese sentimiento que al principio desbordaba feromonas por todos nuestros poros, se transforma en un sentimiento más puro, sincero y verdadero.

El "problema" por llamarlo de alguna manera, viene cuando los niños empiezan a crecer, a tener más necesitades, a reclamarte más,cuando empiezas a dejar de tener dos minutos para ti y pasas a dedicarles todos tus ratos libre a ellos. Al final del día acabas tan agotado que sólo tienes ganas de coger la cama y cerrar la pestaña y ¡que no se le ocurra a tu pareja darte conversación en esos momentos! vamos ya sería el colmo tener que ponerte a escuchar y conversar a las 22:00 de la noche. ¿Estamos locos? esas horas son indecentes para estar de charla, ¡que la gente quiere dormir! Jajajaja.

Vale,vale, he exagerado un poco, pero sí es cierto que llevamos un mes que por unas cosas u otras, no hemos tenido tiempo para estar juntos, para darnos un abrazo, para hablar de nosostros, a veces me parece que estando juntos en el mismo salón, pareciera que estuvieramos a kilometros de distancia. Él atendiendo a la niña yo al niño, ponle tu el pijama a uno que yo le quito el pañal al otro y así van pasando los días sin poder estar dos segundos mirándonos a los ojos, sin aprovechar el rato del sofá para darnos un abrazo, sin poder estar en silencio y cogernos de la mano. Todo va a un ritmo acelerado, necesito mirarte y que me mires, que hablemos de nosotros, tengo la necesidad de decirte que te quiero, que me encanta dormir a tu lado, que espero cada día que lleguen las 19:30 de la tarde para estar a tu lado aunque cada uno esté liado me gusta saber que estás ahi. Me encanta ver los besos que les das a tus hijos, la paciencia que tienes con ellos y vale... a veces conmigo (solo a veces,jiji). Me encanta que estés en mi vida y echo de menos el no poder tener tiempo para decírnoslo.

A veces los hijos nos absorven tanto que nos olvidamos de lo que les hizo posible, el amor de la pareja, por eso intentemos cogernos de la mano, darnos un abrazo según nos cruzamos por el pasillo, no olvidarnos de nuestras parejas y sobre todo, hacer que los hijos sean partícipes del amor de sus padres.
No quiero volver a tener la sensación de echarte de menos, teniéndote tan cerca...

sábado, 14 de mayo de 2016

UN POST DIFERENTE

Hoy me he levantado con ganas de hacer un post especial, diferente al resto. Llevo tiempo pensando en publicar algo que esté relacionado con la lectura. Es muy importante que nuestros hijos aprendan este hábito tan importante y enriquecedor desde bien pequeños y no hay mejor manera que lo vean como algo natural, algo del día a día que ven hacer a sus papás de forma espontanea y como algo normal.
Son, bueno más bien eran, muchos los momentos en los que aprovechaba para coger un libro mientras los niños jugaban y ponerme a leer. Esos ratitos parece que no significan nada,pero los niños que son esponjas se quedan con todo. Al ratito de ponerme a leer, el niño me miraba y preguntaba: ¿qué haces?...
Leer hijo, estoy leyendo, le decía yo y en seguida se me sentaba al lado y me miraba. Yo dejaba mi lectura y cogiamos un cuento y se lo leía.
Lo cierto es que me lo paso pipa, les interpreto las historias y se parten de risa. A veces les pongo en la colchoneta y yo me siento en una banqueta y les empiezo a leer un cuento como si no hubiera un mañana...con sus ruidos,sus personajes, sus historias inventadas muchas veces...(jijiji)

Y con estos ratitos, no sólo conseguimos que se lo pasen bien, sino que empiecen a interesarse por los cuentos y sus historias.
Sorprendida me quedé un día cuando a lo lejos oía una vocecilla con diferentes modulaciones, me acerqué despacio y sorprendí al niño, leyendo un cuento a su hermana tal cual se lo leo yo a ellos.
Me hizo tanta gracia, que agarré el móvil y me puse a grabar. Lástima que ya le cogí al final del cuento, pero me dio tiempo a inmortalizar un poquito del momento.

 Como dije al principio, quise que este fuera un post diferente, en el que las palabras no quitaran protagonismo al núcleo fundamental de esta entrada... Y como una imagen vale más que mil palabras...







jueves, 12 de mayo de 2016

DONDE COMEN DOS COMEN TRES?

Este nuevo tema para el blog se me ocurrió a raíz de una charla entre amigas tomando café.
Es inevitable que entre un grupo de madres sobre todo primerizas, no surja la recurrente pregunta de: ¿y el segundo para cuando?. Lo cierto que el tema surgió de la manera más natural posible y sin darme cuenta, cuando pude reincorporarme a la conversación tras atender una mini rabieta del niño,ya estaban debatiendo sobre el tema muy entusiasmadas. Yo escuchaba emocionada ya que me fue inevitable recordar ( mentalmente y a modo off Homer Simson)mi segundo embarazo. Hablaban con entusiasmo del tiempo que tenían pensado esperar y de lo raro que se les iba a hacer volver a la matrona,ecos,analíticas y etc...
Una vez puse el modo on intervine lamentandome y con nostalgia de que yo ya no viviría esa experiencia, que ya había completado el cupo.
Al notar que mi tono era de nostalgia,una vocecilla amistosa intentó rebatir mis argumentos diciendo muy ufana: " bueno mujer donde comen dos comen tres!".
Y en ese momento sonó un clic en mi cabeza ( ¿sería el interruptor de off?)y empecé a reflexionar sobre todas las veces que había creído que eso era así y en mi cabeza apareció la imagen de un pollo con cuatro pirañas abalanzándose sobre él. 
¿Que dónde comen dos comen tres?
¡Menuda mentira!
La primera imagen que me vino fue la del pollo porque es lo más significativo.
Cuando vivíamos mi marido y yo solos,recuerdo que un pollo nos daba para tres comidas. Un día las pechugas,para otro día separaba contramuslos y alitas, y para otro hacía un cocido,arroz o así con la carcasa.
Cuando llegó el niño,aún podía aprovechar para dos comidas y ahora con la niña, un pollo de 2 Kg se nos queda justo!
Y eso si hablo sólo del pollo,casi mejor no menciono lo que pasa con el pescado... Fruta,verdura,leche, galletas,pasta,legumbres.... Lo único que cunde bastante son los cereales,no sé porqué pero parece que según cierras la bolsa se multiplican. A veces no se dan acabado,cosa que agradezco por otro lado!
Y no sólo hablamos del gasto en la comida, pañales,ropa... Y eso cuando aún son bebés, no quiero pensar cuando vayan al cole, cuando vayamos a tomar algo y las consumiciones se multipliquen por cuatro,cuando quieran ir al cine.
Lamentable la sociedad no está pensada para tener más hijos,bueno claro, la cosa cambia si los padres tienen unos buenos sueldos,pero claro eso seguramente significaría que ambos trabajarían mucho y no tendrían tiempo de criar a sus hijos y entonces volveríamos a entrar en el mismo debate de siempre: criar/educar contra un alto nivel de vida/dar lo "mejor" a tus hijos....

En fin, que todo esto me lleva a la conclusión de que materialmente es imposible tener otro hijo. Da mucha pena saber que tu familia no puede hacer hueco para otro miembro que tendría sus peculiaridades, su carácter, que entraría a formar parte del equipo de juego de nuestros pequeños y que vendría a dar más sentido si cabe a nuestra vida.

Pero nuestra familia está muy bien así, y  yo agradezco a la vida por cada día que paso a su lado, por haber sido capaz de reorganizar nuestras vidas y nuestras prioridades para ofrecerles lo mejor de nosotros.

martes, 10 de mayo de 2016

ACEPTAR EL CAMBIO DE RUTINA

Cuando vives con una rutina tranquila y bien establecida, parece que la vida se ha detenido y todo entorno a ti gira menos tú. Los pequeños problemas del día a día se solucionan cuando los niños se van a la siesta y tienes un pequeño respiro para estabilizar los niveles de estrés que te hayan podido generar tus pequeños. Es un momento de paz compartida y tanto ellos como tú recargais pilas para afrontar lo que queda de día.  Todo está bien, todo vuelve a su sitio.¿ Pero que pasa cuando esa rutina empieza a cambiar? Pues que estalla la guerra y de repente, lo que iba lento ahora va a una velocidad vertiginosa y no encuentras el pedal de freno 😨😲.
Pero vayamos por partes, empecemos por el principio y veamos como era nuestro día a día.
 Empezamos la jornada a las 9 o 9:30 y siempre de buen humor. Primero se levantaba el niño cantando o preguntando por papá o mamá de forma tranquila. Jugaba un poco en su cuna y nos íbamos a desayunar. Al rato despertaba la peque y la poníamos a desayunar con nosotros. Después les dejaba en la sala con los juegos y los dibujos y yo aprovechaba a fregar, recoger, hacer la casa y ducharme. Los vestía y nos ibamos al parque o a comprar, según tocase. A las 2 o así subíamos a comer, comíamos, jugábamos otro rato y al poco dormían las siesta, de dos horas y media a tres dormía el niño, la niña hora y media o así.  Ese momento era el que yo aprovechaba para recoger y limpiar cocina y baño lo primero y después para dedicarme a mi, escribir en el blog, leer o hacer cualquier cosa que tuviera pendiente. No era lo habitual, pero algún día hasta conseguí poder dormir media horilla😃😄😁. Acabadas las siestas, tocaba meriendas y parque hasta que venia su padre. Una vez en casa papá se hacía cargo de los peques y yo hacía la comida del día siguiente y las cenas. Baño, cena, ratito con los papás y...A dormir! Y así todos los días,  tranquilos, sin lloros, sin gritos...
¿Pero que fue lo que desencadenó el cambio? Pues realmente no lo tengo nada claro. En un principio creo que le afectó ( y ahora voy a centrarme exclusuvamente en el niño)la nueva rutina con mi trabajo. Aunque son pocos días los que no estoy, el niño estaba acostumbrado a compartir conmigo sus 24h del día y de repente y sin explicación previa, su mamá desaparece algunos días por la tarde y aunque él disfruta con los abuelos y su papá, el que se ausente la figura que no se ha separado de él durante dos años, nos guste o no,tiene que afectar por narices.
Otro causante del cambio es, que inexplicablemente y sin mi permiso, el niño ha decidido crecer!! Parece mentira, pero en cosa de un par de semanas le noto un cambio enorme, le veo más mayor, entiene perfectamente lo que se le dice, hace las cosas sabiendo que las hace, no sé, ya es un niño😔😔😔😔🙌. Le está cambiando el carácter, sabe lo que quiere, como y cuando lo quiere ( lo cual es un problema). Está buscando su sitio en la familia.
Este proceso de crecimiento está relacionado directamente con sus relaciones sociales,  vamos sus amigos del parque. Empieza a observar e imitar a aquellos que pasan más tiempo con él.
Se está haciendo mayor y empieza a buscar las maneras de conseguir sus objetivos, está buscando sus límites y está experimentando para saber donde están los nuestros.
Es un proceso necesario para su desarrollo pero que nos ha llegado de manera inexperada.
 ¿ Y todo esto en que afecta a nuestra rutina, en que han camido las cosas?
Para empezar esta demasiado estresado y eso se traduce en lloros constantes, pataletas y rabietas. Pide atención constante y esos ratos en los que quedaban solos jugando y yo aprovechaba para limpiar han desaparecido. Tengo menos tiempo para hacer las cosas. Hasta ahora no he mencionado a la niña porque estos cambios no la habían afectado, pero ahora al tener a su hermano con tales niveles de estrés y de búsqueda constante, tampoco tiene esos ratitos para experimentar sola y me solicita también más, muchas veces suplicando ayuda😰.
A parte, ella también está en esa fase de descubrimiento,  de exploración y se frustra cuando no consigue alcanzar lo que quiere o cuando no consigue ponerse en pie. Y todo esto se traduce en lloros, por parte de una y lloros por parte del otro.

Se han juntado dos etapas de crecimiento difíciles y tan diferentes que a veces me veo desbordada por la situación. Incluso en algún momento me he visto tentada a unirme a esas fiestas de llanto que se organizan en casa, venga los tres a una como Fuenteovejuna!😭😭😭😭😭.

Es el momento de aceptar que las cosas están cambiando,  que se inicía una nueva etapa, que empezaremos con una nueva rutina que seguramente en breve también cambiará, porque esto avanza a pasos agigantados.
Ahora entiendo la insistencia de muchas madres del parque en preguntarme que tal lo llevaba, cómo me manejaba con dos niños tan pequeños. Si soy sincera, alguna vez pensé que ese miedo a tener los hijos tan seguiditos venía causado por madres quejicas, que se agobian por todo y que le echan mucho cuento al tema para conseguir más ayuda por parte del padre o familiares.
Resumiendo que esto me parecía cosa de niños ( y nunca mejor dicho). Ahora todo se empieza a complicar y ahora sé lo que es no tener tiempo. Parece broma pero realmente no tengo tiempo de mirar el móvil muchas veces, tengo aparcadas las redes sociales y cada día me es más complicado buscar un rato para editar en el blog, cada vez tardo más en publicar un post y no es porque no quiera, realmente no tengo tiempo material. A veces me siento desbordada, pero esta nueva situación bastante caótica no me asusta. Sé que es una nueva etapa necesaria para su desarrollo y cuando la situación me supera, espero a que venga su padre del trabajo, le dejo a las fieras sueltas y me meto a la cocina para terminar de hacer la cena y la comida del día siguiente.  Y a pesar de que sigo trabajando, se me olvida el estrés al pelar patatas o al darle un hachazo al conejo😬(jijiji).
 En estos momentos límites es cuando la figura del padre es imprescindible. Y que mejor final para un día de duro trabajo llegar a casa y relajarse cómodamente en el sofá mientras dos renacuajos no dejan de chillar,tirar cosas y llorar a moco tendido porque una mosca ha pasado delante de su juguete favorito?
Sí, al final mi marido y yo formamos un buen equipo. Él no puede relajarse al llegar a casa y yo no puedo ir al baño en todo el día. 😂😂😂😂😂

En fin, que todo cambia, adaptándonos a sus cambios vamos transformando nuestra rutina y vamos asimilando que lo que antes se presentaba como fácil, ahora se va a complicar cada día un poquito más. Lo importante es saber aceptar los cambios, transformarnos también nosotros por dentro y hacer una retrospección hacia nuestra infancia,vernos de niños y entender que todo lo que les pasa,esas rabietas y lloriqueos sin sentido, son parte de su maduración, que no lo hacen para hacernos rabiar,que no son malos,que simplemente son niños.


* En el proceso de editar esta entrada,que lógicamente me ha llevado varias semanas,he de apuntar que las cosas se han empezado a estabilizar,hemos cambiado horarios de comida, hemos ampliado su libertad de juego antes de la siesta,no le presionamos para dormir y así llega un momento en el que cae rendido en el sofá y se duerme la siesta. Ya no está tan quejicoso,ni tan rebelde. Todo ha vuelto a estabilizarse en el momento en el que hemos comprendido que la rutina anterior ya no nos servia.
Y llegados a este punto,yo me reafirmo en lo culpables que somos los padres coartando la libertad de nuestros hijos para imponerles unos ritmos que son los nuestros y no los suyos. Y que fácil es acusar a un niño de portase mal y lo difícil que nos resulta a los padres admitir que tal vez somos nosotros los que estamos equivocados.

D,A,I os amo hasta el infinito y más allá, gracias por hacerme crecer,por aprender a vuestro lado,por hacer que la maternidad sea un enriquecimiento personal y madurativo.