miércoles, 14 de septiembre de 2016

GUARDERIA

Siempre he estado un poco al margen de las guarderías. No porque me parezcan mal,si no porque creo que se les ha dado un uso muchas veces injustificado. Mi opinión con respecto a este tema ha ido cambiando varias veces según mis circunstancias y mi "conocimiento o mejor dicho,desconocimiento"sobre el tema. En un principio y antes de tener hijos,pensaba que las guarderías eran totalmente necesarias en la crianza y educación de los hijos,era partidaria de llevarlos unas horas para que los niños sociabilizaran y para que fueran aprendiendo cosas. Lo veía como algo incluso obligatorio antes de ir al colegio. Como dije antes no sé si eso era fruto del conocimiento o más bien desconocimiento sobre el tema. Una vez llegaron los niños,la cosa cambió. Me di cuenta de que no hay mejor sitio para educar y criar que tu propia casa,nada mejor para sociabilizar que pasar todo el día en el parque y en cuanto al tema de aprendizaje...mi niño con dos años y medio sabe colores,formas, letras,números, canciones y jamás me senté con él para que los aprendiera como la tabla de multiplicar. El día a día, las rutinas, los juegos y cuentos fueron los que pusieron todo su empeño para que el niño aprendiera, jajaja. El niño está creciendo y aprendiendo de lo que ve,de lo que vive... Muchas madres me comentan que sus nenes van a guardería para que estén con niños porque son poco sociables y para que coman las verduras que no comen en casa. Y yo me paro a pensar en esos pobres niños que por su propio carácter no son muy sociables y que su mamá con quien realmente se sienten bien,les obligan a ir a un lugar a estar si o si con otros niños,cuando ellos lo que quieren o necesitan en esa etapa de su vida es jugar solos. ¿ A nosotros nos gusta que nos obligen a estar con alguien a quien no soportamos? Pues así se tiene que sentir un niño que es poco sociable. Si tu niño es poco sociable pues lo es y punto,no lo vas a obligar a que sea el rey del parque cuando lo que él prefiere es estar solo columpiándose. Así no fomentamos su carácter, si no que lo retraemos y le vamos haciendo cada vez más uraño. Por otro lado los niños van forjando su carácter poco a poco y los niños que en un principio parecen menos sociables simplemente están en una etapa de observación y confianza y con el tiempo pueden relacionarse exactamente igual que un niño que desde el principio era sociable. En cuanto al tema de la alimentación,pasa lo mismo. Obligar a un niño a comer en un sito extraño, con comida que aborrece,me parece de lo más cruel. Si en casa lo pasa mal en las horas de las comidas, cómo lo tiene que pasar fuera de casa? A veces los padres somos ( y me incluyo) crueles pensando que hacemos lo mejor para ellos. Pues bien, ahora con un niño de dos años y medio mi opinión vuelve a cambiar. Veo que el niño ya solicita otro tipo de juegos que a lo mejor yo no se darle. Necesita más información, más juegos,actividades diferentes... El pide ir al colegio,está deseando que pase este año para poder entrar. Cada vez que pasamos por la guardería se queda mirar do y me dice que quiere ir. Ahora sí que veo que las guarderías son un refuerzo en su crecimiento, pero lo veo ahora, cuando el niño es consciente y es él quien lo solicita. A pesar de que le explicamos que allí va a estar solito,sin su papa ni su mamá, ni su hermana,el parece que está encantado. Ya comienza su etapa de desapego y ahora somos los padres, mucho más las madres quienes tenemos que asimilar esta nueva etapa. En este post no trato sobre si son necesarias o no,ese es otro debate en el que yo me posiciono al cien por cien en el SI.

miércoles, 31 de agosto de 2016

MI EXPERIENCIA CON DOS NIÑOS PEQUEÑOS

Cuando nos enteramos de que esperábamos otro bebé no dábamos crédito. Adrián con tan sólo 5 meses y medio era un bebé! Seguía con el pecho, no habíamos iniciado la alimentación complementaría y las noches seguían siendo bastante desastrosas. Pero lo cierto es que a pesar de la sorpresa inicial, acogimos llegada de un nuevo bebé con ilusión y muchas ganas. Iciar nació 39 semanas después.Con un bebé en brazos y un niño de 14 meses y medio que todavia no andaba,la cosa se ponía interesante. Las mamás en el parque cuando me venían con un niño tan pequeño y embarazada de nuevo, se echaban las manos a la cabeza." Ya verás que trabajo dan dos tan pequeños","no vas a parar" y así un largo etc. Lo cierto es que a mi me daba miedo volver a tener un bebé tan llorón como fue Adrián. No pudimos hacer un paseo largo o sentarnos en una terraza a tomar algo, hasta casi los 6 meses. Sentía algunas pequeñas inseguridades pero en mi fuero interno pensaba que aquello no podía ser tan difícil, que sería una experiencia bonita y fácil de superar. Tenía razón en una cosa, es una experiencia muy bonita. Tuvimos la suerte de que Iciar fue un bebé muy tranquilo, apenas lloraba, se podía ir con ella a todas partes y jamas tuvimos que irnos de ningún lado porque estuviera llorando. Fueron meses muy tranquilos, yo iba con los dos a todas partes,porteando a la niña y llevando al niño en la silla ya que acababa de arrancar a andar y todavía no iba él muy seguro. Después una vez que él se manejaba mejor, llevaba a la niña en el carro y a él en un patinete que adaptamos al carro. Todo iba a las mil maravillas. La cosa se empezó a complicar cuando la niña quiso explorar por ella misma. Poco a poco fue sacando su carácter y a desestabilizar la armonía que habíamos conseguido. En el parque hay momentos de locura, ella con 14 meses y medio todavía tiene que ir agarrada de la mano, no se atreve a soltarse y eso me complica un montón la cosa. Ella me tira para un lado, el otro gritando para que le suba al columpio, intento dejarla en el suelo para ayudar al niño y se pone como una loca a gritar, el otro se desespera más y yo al final consigo llegar al columpio arrastrada como un caracol echando babas por todos lados y con un zumbido en el oído causado por los gritos de la pequeña guerrillera. Vamos un desastre! Y en casa la cosa no mejora, imposible dejar a la niña sentada, allá que se viene gateando y gritando como una loca:"mamá, mamá colo, colo"! Y yo con el pañal de Adrian lleno de caca en la mano y en la otra mi taza de desayuno. Eso cuando no se pelean por un juguete, un gusano o una ramita que haya en el suelo:"mio, mio" . Y que decir de las noches...pues que no son mucho mejor, la niña enganchada a la teta toda la noche no me deja descansar, así que comienzo el día arrastrando el cansancio del día anterior. De todas formas he de decir que el niño con casi dos años y medio ya entiende y razona muy bien las cosas y hay muchos momentos que la entretiene para que yo pueda hacer las cosas. Como dice él: "Isia ven que mamá tá ocupada". Gracias a estos momentos en los que él pone paz si no... Sé que esta es una etapa muy corta que va a pasar en seguida (pero hay que pasarla) y que pronto todo este cansancio, estrés, nervios, gritos, etc, va a quedar en el olvido, pero mientras pasa...hay que sufrirlo! Ahora y a pesar de que creo que es mejor que se lleven poco tiempo, creo que la mejor edad para ir a por otro bebé, es cuando el primero ya anda perfectamente y entiende un poquito más. Sin miedo a los celos, que eso es algo tan natural como el comer o ca...ar, jijiji. Es más fácil disfrutar de tus pequeños y sus etapas cuando el cuerpo y mente están relajados, con dos niños tan pequeños es muy difícil conseguir ese equilibrio y a veces, me da rabia verme enfadada con ellos por tonterías de niños, y no poder bajar revoluciones y controlar la situación desde otro ángulo. Muchas veces intento mirar con sus ojos pero el cansancio me supera y mis ojos se van cerrando de sueño...

martes, 23 de agosto de 2016

¿CUANTAS PROBABILIDADES HAY DE TENER UN TERCER BEBÉ?

Antes de comenzar a desarrollar este post, me gustaría pedir disculpas a todas aquellas mamás que me siguen y que me han preguntado varias veces por el blog. Decir que sí, que he estado desaparecida gracias a unas estupendas y merecidas vacaciones que nos merecíamos toda la familia. Y no! No he dejado el blog, sólo ha sido un "cerrado por vacaciones"😅, pero ya estoy de vuelta, así que continuaré con el blog.
A pesar de que este blog nació sin espectadoras, solamente a modo de desahogo personal, sé que son varías las personas que se interesan por lo que público, así que intentaré publicar al menos un post semanal ( aunque no prometo nada que con estos niños nunca se sabe si voy a tener tiempo 😓).
También quería pedir disculpas a las mamás que me han escrito por Facebook, lo cierto es que apenas lo utilizo así que si queréis hacerme algún comentario mejor hacerlo por IG(@nervea4) o por el blog que seguro que lo leo antes.

Bueno y sin más preámbulo voy a empezar a divagar como hago siempre por mis más profundos pensamientos.
¡¿ Estoy embarazada?!! No, no van por ahí los tiros.
No estoy embarazada, pero he de confesar que llevo unos días echando de menos esas sensaciones de incertidumbre ¿ estaré? ¿no estaré? , de ilusión, de alegría, de cansancio, hinchazón, malestar...no estoy loca, no simplemente me gustaría estar embarazada de nuevo. Creo que a algunas mamás les ha pasado algo parecido.

La pregunta que planteo en el título de la post, me vino al pensar en qué pasaría si me planteará seriamente el tener otro hijo. Sé que hoy en día eso "no se lleva", pero los que hemos crecido en una familia numerosa sabemos lo gratificante que es tener hermanos y no sólo de niños, sino también de adultos.
Pues bien poniendo en una balanza los pros y los contras, los contras pesan tanto que las probabilidades de tener otro hijo son de 1 sobre 1000, por lo menos! 😳
Vayamos por partes
-Trabajo, a pesar de que yo trabajo son tan sólo 14 semanales y aunque viene bien ese sobresueldo, no sería suficiente. Además entramos en otro asunto desgraciadamente muy ligado a la maternidad. No tendría posibilidad de conservar mi trabajo. Sólo estoy yo en mi puesto, así que con la baja de maternidad ese puesto se cubriría con otra persona. Es difícil de explicar el entramado!, pero resumiendo, que sí me quedo embarazada yo creo que me echarían.
Punto dos: el coche, aunque el coche de mi marido es grande, tres sillas atrás no caben, habría que cambiar de coche, con el gasto que eso supone...
Punto tres: el primer año quizá no, pero los siguientes. ..😱 no quiero ni imaginar el gasto que supondría,  a eso añádele más lavadoras, más duchas...y menos dinero porque yo seguramente ya no podría aportar. ( puf me estoy agobiando sólo de pensarlo)
Punto cuatro: los abuelos. Ahora los días que voy a trabajar se quedan con ellos, pero no es lo mismo cuidar a dos que a tres. ..
Vamos que todo parece complicarse. Es una pena que los gastos de hipoteca, trabajo, sociedad en general, no hagan más que poner trabas para hacer lo más bonito del mundo que es dar vida.

A favor, tendríamos sólo dos cosas, la primera: que ahora tenemos una casa grande donde cabríamos un montón (jijiji) y la segunda y más importante,  el amor que le daríamos.
A pesar de lo cansada, de lo estresada, del malhumor que me ponen a veces cuando gritan a la vez pidiendo cosas absurdas, a pesar de todo yo si tendría más hijos, si tuviera facilidades económicas, si supiera que podríamos afrontar todos los gastos que supone una familia numerosa, firmaba ahora.
Pero como en la mayoría de los casos, el dinero nos impide desarrollar al máximo nuestros sueños, aunque yo soy de las que piensan que todo aquello que deseas en algún momento se hará realidad a pesar de que todo esté en contra...

martes, 26 de julio de 2016

COMO AFRONTAR UNA MUDANZA CON DOS NIÑOS PEQUEÑOS

La mejor forma de afrontar una mudanza con dos pequeñajos inquietos, es contratar una empresa de mudanzas. Es la única solución que le veo para evitar gritos, peleas de pareja y estrés.

Todavía estoy cabreada con todo el jaleo que se organizó en casa por no hacer bien las cosas. Así que este post no puede dar más de sí.

Contrata una empresa y te ahorrarás muchos problemas. Punto y final

sábado, 16 de julio de 2016

YO: LA MALA MADRE

Crianza natural, crianza con apego, colecho...palabras estrechamente vinculadas con las buenas madres.
 Hoy, después de un par de semanas de desconexión con mi yo más profundo,de separación con el blog por razones de tiempo y espacio y de olvidarme de que el botón de automático que activé para realizar la mudanza que teníamos pendiente sólo sirvió para sacar lo peor de mi, he de confesar que quien escribe estas líneas es la mala madre que llevo dentro. La que no entiende de apego, de respeto, de ternura. La que parece ver codificadas las palabras de Rosa Jové o Carlos González, la que no atiende a razones, la que desoye los llantos de sus hijos pidiendo un poco de tiempo y comprensión. La que se vuelve egoísta y sólo ve su desesperación. La que no quiere entender que lo primero son sus hijos.
Sí, soy una mala madre, sin excusas. Dos semanas de mala madre que arrasaron con todos los pliares que habíamos construido.
Suerte que los niños con su infinita ternura perdonan sin condiciones ( aunque no tengo muy claro que olviden de la misma manera).

Mala madre: permito que mis hijos estén con nosotros mientras hacenos la mudanza. Lo que a priori no parece que sea algo significativo, se convierte en una situación de alto grado de estrés para los niños. Nos ven de aquí para allá, sin prestarles atención. Me solicitan, no los atiendo, me reclaman, hago oídos sordos. Finalmente gritan desesperados y como respuesta no sólo no reciben mi atención, sino que tienen que hacer frente a una mala madre que desconocen.

Mala madre: desconozco el significado de la palabra paciencia. Sus continuos llantos no son más que la sensación de abandono, de falta de atención. Aún sabiendo que me están pidiendo tiempo para ellos, soy incapaz de parar con lo que estoy haciendo y sentarme dos minutos a jugar con ellos.

Mala madre: soy capaz de dejar a un bebé que llora desesperado sin teta por acabar de colocar una habitación.

Mala madre: me irrito cuando oigo cada cinco minutos a mi niño pedirme cualquier cosa. Me cabreo al verle pegado a mi, sin dejarme mover.

Mala madre: le grito

Mala madre: ...    Después de oírle gritar, llorar, de lanzar juguetes, de ahora si, ahora no, de enrabietarse como si no hubiera un mañana... mis ojos se enrojecen de ira, mi gesto se transforma, mi grito le asusta...y mi gesto de alzar la mano para darle una bofetada le paraliza y le aterra. Fue tal la cara de pánico que puso, que en ese momento la mala madre se empezó a romper.
No le pegué, no tenía intención de hacerlo, pero quería que entendiera cual era mi grado de enfado.
La mala madre acabó de resquebrajarse y caer pedazo a pedazo al suelo cuando mi pequeño con voz asustada dijo : no pegues a Adrián.
Fue la punta del iceberg, la gota que colma el vaso, lo que necesitaba para despertar. Fue mi propio hijo de dos años el que me devolvió la cordura.

Soy una mala madre y aunque la buena madre ya volvió de su viaje a nunca jamás, sé que la mala madre está ahí.  Me duele profundamente el haberla conocido y yo no sé si seré capaz de perdonarme como lo han hecho ellos.

miércoles, 22 de junio de 2016

UNA TARDE EN EL PARQUE

Se acerca el verano, y digo se acerca porque aquí en Galicia el tema se complica un poco y siempre vamos con un poquito de retraso con respecto a otras zonas😕. El caso es que ya empieza a sentirse el calorcito, ya huele a cremas de sol, ya se ven vestidos de tirantes, chanclas y los más importante...gente en la playa! Aunque 😞 bueno, aquí eso no es un indicativo, ya que la gente tiene tantas ganas de sol y playa que ya puede hacer un frío de narices que como haya un rayo de sol, extienden las toallas y venga a sudar en la playa😁😁😁😁.
Yo a tanto no llego pero ahora que sí parece que ya llegó, he de decir que en dos días de sol, he puesto a los niños casi todos los modelitos que tenían para el verano. Tenía tantas ganas de verles con las pie rencillas al aire!😁😁😁.

Pues bien, al hacer tanto calor, estuve pensando donde podía llevarles por la tarde, ya que al levantarse tan pronto de la siesta (se acostaron a las 2 y a las 4 ya estaban a tope) no podía bajarles al parque ni a la playa. Me parece que son horas de mucho calor para estar con ellos por ahí.
Donde yo vivo al tener la playa al lado no se estila lo de las piscinas municipales, así que improviso yo una.
Agarré la mochila con las toallas, las meriendas, las cremas del sol y los pañales... sobre todo pañales y una piscina hinchable que teníamos de cuando el niño era bebé y nos fuimos a un parque que tenemos cerca con árboles, mesitas para merendar, etc y ahí abrimos el campamento.
Les llené la piscina y sobretodo el niño (al que le encanta el agua) fue como loco. Se metieron dentro, chapotearon, tiraron juguetes, sacaron y metieron agua. Fue la mejor idea que pude tener.
Después merendaron, la niña se quedó sentada en la toalla jugando con los juguetes y el niño no paró de correr. Jugamos a pillar, al escondite...
Ya cerca de las 7 de la tarde recogimos y nos fuimos a nuestro parque de siempre a jusar con sus amigos y como no, a montar en los columpios (su vicio obra particular).

Me encanta verles tan contentos, sobretodo a él que ya demuestra más sus sentimientos. No paraba de danos abrazos y besos a mi y a su hermana. Saltaba y gritaba de la alegría. Ains... daban unas ganas de comérselo!
 Y así pasamos la tarde, después de la cena cayó rendido y hasta ahora que son las 9:20 de la mañana y sigue dormido.
Hoy a ver que inventamos...

domingo, 19 de junio de 2016

17/06/2016. RECORDANDO EL PARTO DE MI PEQUEÑA.

Un día como hoy, hace un año, estaba impaciente por ver la carita de mi pequeña sin saber que esa misma noche se desencadenará todo.

Miércoles por la mañana, empezamos el día como otro cualquiera.  MÍ madre ya está en casa con nosotros y eso me facilita mucho las cosas. Con un niño pequeño de casi 15 meses y 18 kilos de más en mi cuerpo, toda ayuda es bienvenida, sobretodo si viene de tu madre que te conoce y sabe respetar tus manías y tu mal humor cuando estás cansada... porque de eso habrá mucho esa noche.
Como decía, todo transcurre como otro día cualquiera.  Mi madre da el desayuno al niño, juega un rato,lo viste y se va con él de paseo. Esos paseos a orillas de la playa con el solecito que ya empezaba a calentar y esa tranquilidad, relajaba tanto al niño que acababa dormido en el carro.
Mientras, yo en casa preparaba la comida, recogía un poco y me duchaba, nunca acababa antes de las 12:30, y en cuanto estaba lista marchaba a buscarles. Me encanta recordar a mi madre sentada en el banco del parque con el niño durmiendo en el carro. Esa imagen me acompaña siempre que paso por ese banco. A veces lo recuerdo con alegría, pero otras como hoy, con bastante añoranza y melancolía y con mucha pena de no tener a mi madre cerca y poder disfrutar juntas de tantas cosas que experimentan los niños.
Dimos otro paseo hasta la hora de comer. Todo seguía parado.
Por la tarde no recuerdo muy bien que hicimos, sé que casi a última hora, cojo el coche y nos vamos a un paseo muy grande que  bordea toda la ría  y que tiene parques para los niños. A partir de ahí, mi recuerdo es no parar de coger al niño en brazos para subirle al tobogán.  Me dolía la barriga, no dolor de parto, sino de malestar por cansancio. Cuando conseguimos sacar al niño del parque intentamos dar un paseo, pero al rato tuvimos que dar vuelta porque me encontraba muy cansada.
A partir de ahí todo me molestaba, no sé porqué pero estaba enfadada y de malhumor.  En la cena me empecé a encontrar mal y en ese momento intuí que me iba a poner de parto. Nadie me hizo caso! Lo cierto es que no tenía contracciones pero era un malestar muy extraño.
Mi marido se fue a la cama y nos quedamos mi madre y yo viendo El Príncipe,  que era lo que echaban por la tele. Yo no sabía comó ponerme en el sofá, no paraba de moverme y de estar malhumorada.  Al poco se fue mi madre y cuando acabó la serie me fui yo.
Cuando me tumbé en la cama noté una calma tensa difícil de explicar. Me quedé dormida. Al intentar darme una vuelta con ese barrigón, me desperté y de pronto noté un líquido caliente. Me levanté rápidamente porque pensé que podía haberme hecho pipí (a esas alturas de embarazo la incontinencia ya era parte de mi dia a dia😓)pero al llegar al baño aquello volvió a salir a chorros y me quedó claro que era la bolsa.
Me fijé en el líquido y vi que era claro así que me tranquilice.  Por una parte me alegré de que el parto se desencadenara de forma diferente al otro, pero por otra me asustaba el hecho de que no dilatase y me tuvieran que poner oxitocina.
Para no despertar a mi madre al abrir la ducha (eran la dos menos cuarto) me lavé por partes, avisé a mi marido y antes de salir de casa a mi madre. Se que cuando rompes aguas sÍ el líquido es claro no hay que tener prisa por ir al hospital, pero en mi caso al dar positivo en la prueba del estreptococo me tenían que poner 2 dosis de antibiótico en 4 horas y...sabiendo como son mis partos, dudaba que les diera tiempo a ponermelas.
Eran las 2:15 de la madrugada cuando llegamos al hospital. Tardaron mucho en atenderme y poco a poco las contrataciones empezaron a llegar. Cuando me miraron estaba tan sólo de 3 cm, pero yo avisé que había dado positivo en estreptococo y que me pusieran el antibiótico.
" uy mujer no te preocupes que esto va par largo"😒, para largo? pensaba yo, no lo tenía muy claro.
A los 45 minutos más o menos me llevaron a la sala de dilatación.
Me asusté cuando vi que no paraba de echar líquido (yo pensé que se rompía la bolsa y salía todo)pero no! eso va de a poquitos.
Todo transcurría con normalidad, las contrataciones empezaban a ser tremendamente dolorosas y al poco vinieron a ponerme la epidural.
En este punto quiero detenerme un poco para explicar lo bien que me la pusieron esta vez. Con el niño fue ponermela y dejar de tener dolor, no sentía cuando me venían las contrataciones y a la hora de empujar me complicó un poco el asunto. Esta vez las contrataciones me seguían doliendo aunque de forma soportable y  pude identificar perfectamente cuando tenía contracciones.
Al poco rato de ponerme la, ya en la sala de dilatación de nuevo, empecé a sentir muy fuertes las contrataciones y estuve tentada de avisar a la anestesista para que me subiera la dosis. Lo dejé pasar.
Lo que sí no pude dejar pasar, fueron las ganas de hacer pis cada vez que me venía una contracción y en cuanto vino la matrona a revisarme se lo comenté.  Me daba mucha vergüenza hacerme pipí en la cama, así que le pedí si podía quitarme las correas para ir al baño.
Me dijo que si, pero que primero iba a mirar como estaba de dilatada.
- Mira,- me dijo- no son ganas de hacer pis es la cabeza, está casi fuera!!!.
Fueron a preparar el paritorio y mientras me pusieron un chute de glucosa porque la niña no ayudaba mucho, se quedaba dormida. ¡En pleno parto! Y ahora no hay quien la duerma!
A las 5:50 de la madrugada nació mi niña.
Ya en la sala de parto, mi marido entró al mismo tiempo que yo, empuje un par de veces y la cabeza ya estaba casi fuera. He de aclarar que al notar las contrataciones sabía perfectamente donde y cuando tenía que empujar. Lo sentí todo. Como un gran desgarro y quemazón hasta que salió la cabeza, en un par de pujos más, la niña ya estaba fuera.
Esa sensación de notarla con tu piel, verla fuera, mirar sus deditos, cabeza, manos...y todo estar bien, es la sensación más placentera y gratificante que se puede tener.
A partir de ese momento... La sensación más bonita del mundo empezó a oscurecerse cuando me dijeron que se la tenían que llevar y dejar en observación 24horas.
Se me vino el mundo abajo. Todo lo que no había sabido hacer con mi niño, lo quería hacer bien con ella. Quería darle el pecho nada más nacer, tenerla piel con piel el máximo tiempo posible y nada de lo que había planeado lo iba poder poner en práctica.
Me explicaron que al desencadenarse tan rápido el parto, no había dado tiempo a ponerme la segunda dosis de antibiótico y que esa dosis se la tenían que poner a la niña directamente.  Al ser un antibiótico tenían que dejarla en observación por si pasaba cualquier cosa. Fue un momento muy duro el separarme de ella. Pensar que se iba a quedar ella sola en una sala sin su mamá, sin nadie que la tuviera en brazos...
Pedí por favor darle el pecho antes de que se la llevarán y la forma en que lo agarró a la primera, me hizo sentir que la niña me necesitaba más que a nada.
Me la quitaron enseguida.
Este dolor fue más fuerte que el del parto. Recuerdo taparme con la sábana y no parar de llorar. Por más que intentaban calmarme, no tenía co suelo ninguno. Yo sólo quería estar con ella.
No me dejaban bajar hasta neonatos hasta pasadas 4 horas, pero yo estaba bien. A la hora me ducha yo sola, porque nadie venía a mirar como estaba.
Mi recuperación fue perfecta, al no darme puntos estaba como si nada, algo cansada pero en perfecto estado.
En cuanto me dejaron bajé a ver a mi niña, a partir de ahí me separé de ella lo menos posible, pero he de decir que mi experiencia en neonatos no fue muy buena. Las enfermeras no me lo pusieron nada fácil para poder estar y poder alimentar a mi hija como yo quisiera. Este tema creo que merece un post especial para hablar de ello.

Por si eso fuera poco, me absorbió una sensación de abandono, de haber dejado solo a mi niño, con el que había pasado todos los días y noches de su vida y ahora su mamá no estaba con él. El primer día en el hospital después del parto fue muy duro, todo eran sensaciones de abandono y pérdidas.
Pero todo pasó ven cuanto al día siguiente me subieron a mi niña y ya no me separé de ella. Enseguida recuperé el ánimo y todo volvió a tornarse de color rosa.

Éste fue un parto con sus luces y sombras, pero desde luego, yo me quedo con lo bonito, con el momento en que la oí llorar por primera vez, con el momento en el que me la pusieron encima, cuando se agarró a mi pecho por primera vez, cuando la oí respirar nuestra primera noche juntas...

@nervea4