domingo, 5 de marzo de 2017

¡PELIGRO!

¡Peligro!Se encienden todas mis alarmas, mis sentidos se bloquean y el mundo inexplicablemente no se detiene. Todo sigue su ritmo, "gira el mundo gira" y yo, dando tumbos como un zombi,andando por barro que me llega hasta las rodillas con plomos en los pies,intentando llegar a cosas que están a años luz de distancia, me doy cuenta de que soy pequeña.

Hoy es uno de esos día en los que me apetecería cerrarme en mi cuarto y no salir hasta la hora de cenar. Ponerme música, bailar, leer, hacer como que hago los deberes, pensar en fulanito y al rato eschuchar de fondo, la voz de mi madre llamándonos para cenar.

Hoy es uno de esos días en los que me apetecería volver a ser yo, volver a ilusionarme, volver a ser inocente, volver a escucharme. Quiero oir mi alma, quiero oir mi yo más profundo, quiero escuchar lo que dice mi mente, lo que pienso, quiero volver a tener opinión sobre lo que pasa en el mundo.
Pero al final, lo único que oigo es a mi cuerpo,mi cuerpo es el que grita, el único que hace ruido, el único que parece que existe.

No hay margen para más, entre los gritos de socorro que oigo de mi cuerpo y los gritos ensordecerores que oigo de los pequeños ratoncillos que tengo en casa, es imposible pararse a pensar.

Puede parecer una tontería o algo demasiado filosófico, pero la verdad, es que necesito pararme a pensar. Pensar en todo, en la vida, en mis recuerdos, en lo primero que se me pase por la cabeza. Quiero sentarme y pensar en lo que quiero,en lo que tengo, en lo que necesito y en lo que me gustaría.

Pero no puede ser, es tanta la dedicación que supone el mantener una familia y una casa en orden, que no hay tiempo para lo demás.

Yo sé que hay muchas madres con la capacidad suficiente para desconectar, para poder ir al gimnasio, para irse de compras solas una horas...Pero yo no puedo, y sinceramente,aunque es algo que en momentos puntuales como ahora mismo lo necesite,si es algo que me agobia, porque sé que en un añito esto cambiará, cuando los dos vayan al colegio, ya tendré unas horas para poner en orden mi mente y también mi cuerpo.

Así que de momento, lo único que me sirve de salvavidas es este blog. Este ratito de desahogo, estos minutos en los que dejo que sea mi mente la que escriba, son los que me devuelven la vida, los que le dan un pequeño respiro a mi yo interior. A mi yo, que pide a gritos que su otra mitad, se siente a su lado y le diga con palabras:
-Sé que no duermes por las noches
-sé lo que esto supone, el cansancio, el dolor de cabeza, el malhumor
-Sé que a pesar de las horas de sueño que tienes, lo primero que haces cuando te levantas es atender a tus hijos, cuando lo que realmente necesitas es seguir en la cama.
- Sé el esfuerzo que haces para ponerte en pie y no parar a partir de ese momento. Atender constantemente las demandas de los niños, hacer desayunos,teta, recoger cocina, poner y quitar lavadoras,teta, hacer camas, limpiar baños y casa, teta, hacer compras, hacer comidas, comer, volver al recoger, teta, hacer que los niños duerman la siesta, mientras uno grita y el otro quiere dormir, quita y pon pañales, pon a hacer pis en el orinal, juega con ellos,teta, vamos al parque, volvemos,teta,hacer cena, darles baño, cenar, jugar un rato,teta, lavarles los dientes,leer un cuento y hacer que la pequeña una hora después de estar con la teta se quede dormida y después hagas el esfuerzo de mantenerte despierta otro poco, para poder estar los dos juntos un ratito en el sofá.

Supongo que mi otra mitad valora lo que hago, supongo que es consciente del esfuerzo que esto supone y que se multiplica por dos,los días que voy a trabajar. Pero es cierto que necesito, que lo exteriorice, que me lo diga con palabras, que le ponga nombre al esfuerzo y sacrificio que supone esta dedicación.
No quiero suponerlo, quiero saberlo!

....Y colorín colorado el desahogo de hoy ya ha acabado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario