jueves, 9 de octubre de 2014

LACTANCIA

¡¡¡Pufff, el tema de la lactancia me daría para escribir un libro entero!!! Es una lástima que haya empezado este blog tan tarde porque, ahora, a toro pasado todo tiene otro color.
Intentaré volver a esos primeros días en los que la angustia, el desconcierto, la desorientación y sobre todo el dolor, hacían de la lactancia un verdadero suplicio. Fueron muchos los días en los que se me pasó por la cabeza tirar la toalla y muchas las mamás (que no daban el pecho) las que me aconsejaban que lo hiciera argumentando que los niños se criaban igual y que era mucho más fácil y cómodo para ellas. ¡ Y no lo dudo! Pero algo dentro de mí me impedía dejar a mi bebé sin ese contacto materno, esa sensación de seguridad y ternura que se les proporciona con el pecho. De hecho, ese fue el principal motivo por el que insistí y luché tanto para que la lactancia no se convirtiera en un auténtico suplicio. Sé perfectamente todos los beneficios a nivel nutritivo e inmunológico que aporta la leche materna, pero como digo, en mi balanza pesó más el lado emocional que le aportaba, corrijo: nos aportaba.

Dicho todo esto, empecemos por el principio. Remontémonos al momento en el que lo pusieron en mis brazos y toda la seguridad que me habían ido dando las clases de preparación y los libros, se convirtieron en humo. Ese es el primer momento en el que verdaderamente supe lo que era el miedo.

Una de las cosas que te dicen en los libros es que nada más nacer lo pongas inmediatamente en el pecho, pues es ahí cuando empieza una de mis primeras dudas. Yo sabía perfectamente la teoría,pero el nacimiento supone, pesarlo,medirlo, pincharlo,llevarte a la habitación... A mi me lo pusieron en brazos pero no me dijeron nada de darle el pecho, en seguida lo cogen y empiezan a manipularlo. Una vez que lo tienen listo, me dijo alguien ( no recuerdo si fue la enfermera o la ginecóloga) que lo colocara a mi lado, ninguna mención al pecho. Luego tardaron un  rato en llevarme a la habitación y una vez allí creo recordar que lo pusieron en la cuna y empezaron a colocarme en la cama y no sé que otras historias, en resumen que cuando le di el pecho ya había pasado más de media hora desde que nació y es ahí cuando yo empecé a sentirme culpable por no haberle dado el pecho antes y hacerle sentir seguro con mamá a pesar que lo tuve todo el rato en brazos, quitando el momento en el que me pusieron en la cama.

TEMA DESCONOCIMIENTO:

Primer agarre: Yo creía que todo sería más fácil, que es ponerlo y ¡tachán!el niño empieza a succionar. Pues no. En mi caso no fue así, tampoco es que estuviera mucho tiempo, pero a mi se me hizo eterno y el momento en el que por fín noté la succión fue increible. Vale, primer paso conseguido. ¿Y después? Te dicen que es a demanda, ok. Acaba su primera toma y lo pongo a dormir. Claro, de recién nacidos sólo tienen fuerza para dormir y mi bebé se quedó frito 4 horas. A mi me preocupó un poco el que sólo hubiera hecho esa primera toma y se lo comenté a la enfermera. Menuda bronca! Cómo le dejas tanto tiempo sin comer!!Le cogió y me lo puso.
Esos días en el hospital fueron un poco caóticos porque no sabía cuando darle el pecho,además se juntaba con las visitas unas te dicen una cosa otras otra...
Lo que más me desconcertaba era el tema: "a demanda", que significa eso? mi bebé no me decía: mamá quiero teta! A demanda se supone que es cada vez que llora? Pero el llanto también puede ser por frío, miedo, pis...
Con esa duda estuve un par de meses. No sabía muy bien cuando tenía que darle pecho, pensé que tenía que ser cada tres horas y a veces (realmente era casi siempre)el niño lloraba
a los pocos minutos de darle teta y no paraba. ¿cómo me iba a imaginar que era hambre, si acababa de darle teta.!!
Gracias a un encuentro con una mamá primeriza que había contratado a una doula para que le asistiera en casa, me comento su caso y me dijo que ella le daba pecho y a los cinco minutos le tenía que dar de nuevo. ¡¡Vi la luz!! Desde ese momento supe que mi bebé lloraba de hambre. El pensar que le hice pasar hambre un par de meses, me encoje el corazón.

Así que ese tema lo pude solucionar.

TEMA VISITAS, AMIGOS Y FAMILIARES:

Todo del mundo sabe de maternidad y sospechosamente, todos saben más que tú. Otra de las dificultades a las que me tuve que enfrentar fue a las sugerencias, consejos o comentarios que todo el mundo está dispuesto a ofrecerte.
Ahora sé que la lactancia es un verdadero trabajo para la madre. Los primeros meses estás enganchada a tu bebé las 24 horas del día, claro, eso lo sé ahora. Seguramente si me hubiera encontrado antes de tener a mi niño, con una madre que cada cinco minutos le da pecho, yo también hubiera tenido algún comentario o consejo para esa mamá.
El caso es que es un poco incómodo estar en casa de alguien y tener que darle el pecho a tu bebé, pero más incómodo es cuando a los 10 minutos se pone a llorar y tienes que volver a sacar el pecho. Pero déjale llorar!, cómo le vas a dar otra vez!, no puede ser que cada vez que llora le des pecho!,le estás malcriando!.
Uf es aún hoy cuando recuerdo cada uno de esos comentarios a los que tuve que hacer frente con buena cara, que se me retuerce el estómago.
Todo el mundo opina, y paradójicamente, la mayoría de los comentarios vienen de la mano de mamás que no dieron el pecho.
De este tema prefiero no seguir hablando.

TEMA DOLOR:

Este quizá sea el tema con el que más tuve que luchar. Muchas son las madres que afrontaron la lactancia de una manera bonita, relajante y...sin dolor. En esos casos es muy fácil hablar de sus ventajas y declararte pro-lactancia al 100%. En mi caso fue tanto el dolor que pasé y durante varios meses que fue tentador el dejarme convencer por las "ventajas" que me ofrecería el biberón según muchas mamás que nunca dieron pecho. Pero como dije antes, me daba mucha pena dejar a mi niño sin el calor, el apego y la seguridad que aporta la lactancia.
Al principio no era más que un ligero dolor como pequeños pellizcos, pero ya antes incluso de salir del hospital me empezaron a salir grietas y poco después, hasta llegaba a sangrar en cada toma. Probé de todo, sacaleches, pezoneras, crema para grietas...pero nada sirvió. El dolor que me producía era como si en el pecho a carne viva, me clavaran miles de agujas. Fueron unos meses verdaderamente angustiosos, y a pesar de todo yo insistí. Al tercer mes la cosa fue mejorando y empecé a disfrutar de la lactancia hasta día de hoy,seis mese después, en que si es verdad, que ya no es una lactancia exclusiva, si me sirve de apoyo a los biberones y papillas y sobre todo, le sirve a mi bebé para calmarle, relajarle y sentirse seguro en momentos de estrés.

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